Reflexiones
REFLEXIONES SOBRE MI PRÁCTICA DOCENTE
El ser maestro es una unidad importante base para la sociedad mexicana, pues de este ente depende mucho la calidad de vida que tenga la sociedad actual y más aún la de futuras generaciones que se encuentran en formación.
Todos los individuos nos hemos encontrado aunque no sea muy directamente pero ligados al sistema educativo, lo cual transforma al docente en el constructor de relaciones sociales con los alumnos, compañeros docentes y administrativos, padres de familia y la comunidad en la que se encuentra la institución.
Y como es claro, aunque revisemos distintos textos que se refieran a educación, diferimos en ideas, esto pasa porque tenemos diversas concepciones. Pues de acuerdo a nuestra formación, experiencias vividas, contexto de desarrollo y competencias que posee el educador formula sus ideas.
Esto pasa comúnmente en nuestro país, pues como sabemos los contextos con los que cuenta México son múltiples y aunque se trate de dos lugares vecinos las costumbres, creencias y cultura varían.
Los docentes mexicanos somos muy diferentes (como cada persona tiene su características propias) pero también enfrentamos semejanzas como es nuestro rasgo característico en la búsqueda de mejores estrategias de trabajo que se adapten al contexto en el que laboramos.
Y claro como lo menciona muy acertadamente la autora Noemí Gómez Gómez en su texto “LA RECUPERACIÓN DE LA PRÁCTICA EDUCATIVA Y LA PROFESIONALIZACIÓN DE LA ACTIVIDAD DOCENTE” los docentes al interactuar tienen presentes sus intereses laborales y personales, sus posiciones y concepciones sobre su trabajo.
Pues estos intereses son los que direccionan nuestras acciones frente a la labor diaria.
También algunos otros muestran intereses en la preparación académica constante, y por lo expuesto por compañeros maestros estos intereses giran en torno a la obtención de un mejor nivel de vida económica, causado por bajos sueldos o enfrentamiento de épocas de crisis y necesidades personales. Situaciones que algunas veces son favorables para el mejor desempeño del docente, pero en otras tantas solo funcionan como distractor y hacer como que trabajamos sin realmente causarnos una reflexión sobre lo que estamos haciendo.
En lo personal siempre quise ser maestro ya que he tenido familiares que han trabajado en la docencia y vi como enfrentaban las problemáticas que implicaba la organización de la institución.
Tal vez por ello siempre anhelé ingresar a la misma normal en la que él se preparó, y llegar hasta donde se encontraba.
La formación de valores que siempre observé en el actuar cotidiano de mi tío me llevaron a querer llegar a ser como él, algo positivo y que hasta ahora me ha dado grandes logros.
Como maestro mexicano aseguro que el trabajo docente es muy distinto ya como profesor frente a grupo a lo que experimentamos cuando somos estudiantes de una institución.
Pues son tan cortos los tiempos que interactuamos en una institución de trabajo escolar que coarta el conocimiento de las dimensiones de lo que éste implica.
A pesar de que yo no estudié en una Normal pensé que mi preparación sería más amplia por las experiencias que en ella se enfrentan, como ejemplo el establecimiento y mantenimiento continuo de relaciones sociales con las compañeros con las que viví en los centros de trabajo, el intercambio de puntos de vista para el direccionamiento de las acciones en la escuela (por la organización interna que llevamos las alumnas en ella), visita e interacción en múltiples contextos por tiempos más largos que en otras instituciones que no son de este tipo.
Pero cuando llegué a integrarme de manera real a una Escuela Secundaria fue impactante ver todos los asuntos que un docente tiene que atender, pues su trabajo no solo era con los alumnos en horario de clases.
Y lo más curioso no fue que fueran horarios extra clase pues fui preparado mentalmente para eso, sino que tuve que resolver problemáticas existentes entre las madres de familia de los alumnos que integraban el grupo, elaboración y entrega de papelería, servir de conexión de comunidad-municipio por las necesidades esenciales de los habitantes.
Llegué elaborando mis planes de clase, haciendo labores comunitarias pero esto sólo me trajo críticas por parte de algunos de mis compañeros, todos con varios años de antigüedad que me dijeron enseñar que no había que matarse tanto, que tarde que temprano aprendería.
Por un tiempo, bajó mi ánimo pero el compromiso que he sentido siempre con los que esperan algo de mí, me orilló a seguirlo intentando.
Pronto vino un desgaste muy fuerte a mi persona porque identifiqué todas las necesidades de trabajo docente que había en ese lugar y me apasioné soñando que podía mejorarlas.
Con la experiencia que he ido adquiriendo definí que hay situaciones que están fuera de nuestra alcance solucionar por fallas del sistema, pero otras tantos que están dentro de nuestras posibilidades pero que implican la toma de decisión para tomar las riendas sobre el asunto y ponernos en acción.
He comprobado que tengo un fuerte compromiso con mi labor docente debido a que siempre trato de hacer lo que mi papel en la sociedad me exige, algunas veces me ha faltado mejorar en debilidades que tengo que por falta de competencias no lo he hecho, pero siempre he estado en la búsqueda de que las situaciones personales no afecten mi desempeño. El amor que siento por lo que hago es un elemento que me apoya a perderme en mi papel lo que me hace dejar en otro plano mis situaciones personales, no olvidándolas pero sin permitir que influyan en lo que hago.
En la secundaria me indicaron por primera vez realizar mi proyecto de vida con un colage, lo que me ayudó a reafirmar lo que ya pretendía pero que estaba vagamente en mis pensamientos.
Y hasta ahora ya cumplí la mayor meta que me fijé en esa época, ahora sigo con la continuación de mi proyecto de vida, que gira en torno a mi labor como docente.
Mi trabajo me ha dado grandes satisfacciones como es el logro de metas, y vivencias de situaciones simples pero nutridas de experiencias. Me sigue dando nuevas enseñanzas que me orillan a fijarme nuevas metas y a continuar en mejoras continuas.
El éxito más excepcional en mi no muy larga carrera docente que me llenó de grandes emociones, ha sido ver que algunos alumnos de primero y segundo grado culminaran su proceso de lecto-escritura cuando estaban a mi cargo. Después de trabajar arduamente la labor tuvo frutos aunque no en la cantidad que yo esperaba pero esto no opacó el éxito que experimenté gracias a ello.
Pero así como ese éxito me llenó de alegría también hay situaciones que han implicado la marca de ciertos fracasos, que no han terminado con mi compromiso, al contrario me han hecho más dedicada en mejorar esas fallas.
Hace apenas algunas semanas he llevado cursos en línea de formación continua a las competencias tecnológicas y pues ha sido complicado por el tiempo y la dedicación que se le debe dar, lo cual me lleva a un nivel emocional no tan favorable. Para estas situaciones no he encontrado ninguna otra solución mejor que ser participe en la preparación en cursos o talleres que mejoren mi nivel académico.
A pesar de que ya tengo once años frente a grupo y aún con el cargo que se me encomendó (docente de tecnología) que me ayudo a desenvolverme mucho más, aún así siento grande incertidumbre en lo que respecta a mi desempeño docente, en ocasiones deseo tener como cuando era estudiante un maestro tutor que me haga observaciones en mi practica y sugerencias para mejorarla.
De acuerdo a lo visto en reuniones al inicio del ciclo escolar se que esta facultad la posee principalmente la dirección de la Escuela, pero es una situación que no he visto que se lleve a cabo. Y por mi inseguridad no me atrevo a invitar a alguien a que me observe.
Por lo tanto considero necesario continuar en preparación constante, reflexionando sobre mi práctica, usando herramientas que se sugieren en textos que hemos analizado anteriormente como una videograbación de un día de trabajo, el registro de campo, el trabajo en colegiado.
Esta última herramienta y de las que he comprobado que es la más rica en contenido, por las distintas concepciones de los integrantes del colegiado, es algo que representa una dificultad mayor en mi labor diaria pues por un lado está la oposición de mis compañeros docentes para compartir sus puntos de vista y sugerencias para apoyar a otros, y mucho menos las problemáticas propias. Y por otro lado esta mi corto desarrollo en la competencia de trabajar en equipo, pues para ello tendría que actuar como líder ya que nadie más está interesado en hacerlo, pero me falta tomar una decisión contundente.
Sime (2002, p. 3) cita a Van Manem que dice que”La calidad de nuestra convivencia puede debilitarse ante la falta de momentos más agudos de autoanálisis sobre cómo interactuamos y frente al peso de las rutinas institucionales, claro ejemplo el párrafo anterior.
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